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1   Fiestas Báquicas Menores.
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Por Clara Luz Zaragoza.

Durante una larga época, Dionisos-Baco llegó a ser el más popular de los dioses de la Hélade. Pocas divinidades fueron honradas con tal cantidad de fiestas y ceremonias y pocas también pudieron merecer un culto misterioso y para iniciados, como Dionisos. Después de lo que hemos dicho sobre las fiestas mayores dedicadas a Dionisos, pasaremos revista a otros fastos con que se le honraba, a veces a él solo, a veces en sociedad con otros dioses.

 

Puede suponerse que las agrionias, de Beocia, eran quizá parte de las bacanales, ya que es muy sugerente el hecho de que también se comiera carne cruda. Las agrionias, al parecer, consistían en unos pequeños “misterios”, en los cuales sólo participaban mujeres. Éstas se congregaban de noche y aparentaban buscar al dios; al no encontrarlo, decían que estaba con las Musas. Acto seguido, las devotas iniciaban una orgía –baile, bebida e ingestión de carne sin cocinar-. Al término de este banquete ritual, se procedía a la develación de enigmas, quizá jeroglíficos sagrados procedentes del lugar de origen del dios, y que integrarían el repertorio litúrgico de los misterios.

 

En honor de Dionisos, los atenienses instituyeron las fiestas ascolias, cuyo acto central consistía en un juego de destreza: había que subirse a un odre lleno de aire y mantenerse sobre un solo pie, haciendo equilibrio. Si se conseguía no caer, se recibía un premio, que era el mismo odre, pero lleno de vino. El pellejo debía sacarse de un animal sacrificado ese mismo día.

 

Las enisterias eran fiestas dionisíacas destinadas a los adolescentes. Durante ellas, los jóvenes bebían su primera copa de vino, acto que simbolizaba la entrada en la virilidad.

 

Las aireenas estaban dedicadas tanto a Baco como a Deméter, y era una fiesta agraria, en la cual los campesinos ofrecían las primicias del vino y los cereales.

 

Las oscoforias, o fiestas de la vendimia, tenían lugar en octubre y noviembre, y cronológicamente, era la primera de las cinco fiestas menores de mayor importancia entre las que los griegos dedicaban a Baco. (Octubre y noviembre eran los meses de maduración de las uvas). Dos jóvenes ataviados con ropas femeninas iban al frente de desfiles jubilosos. Una tradición dice que las oscoforias las instituyó Teseo en Atenas después de su regreso de Creta y la muerte del Minotauro.

 

Después de las oscoforias, los atenienses celebraban las llamadas dionisíacas menores, entre diciembre y enero.

 

Una tercera festividad era la llamada de las tinajas, entre enero y febrero, en cuyo transcurso se celebraban representaciones de teatro breve.

 

Una de las celebraciones más importantes tenía lugar del 11 al 13 del mes antesterion (marzo) en Atenas. La finalidad de estos festejos –llamados antesterias- era honrar a Baco y a las flores (anthos, flor), que se abrían en ese mes. El primer día era llamado Pithoigia, porque en su transcurso se bebía vino de la cosecha anterior, conservado en toneles (pithos) de barro cocido.

 

El día segundo era el de los jarros, que festejaba el final de la fabricación del vino con una procesión hasta el Lenaion (Templo de Baco) donde tenía lugar la representación del misterio de las bodas del dios con Koré.

 

El día tercero, llamado “de las marmitas”, se destinaba a honrar a los muertos. “La gran conmemoración de los difuntos –dice Frazer- caía en Atenas hacia primavera, a mediados de marzo, cuando las flores tempranas están en capullo. Entonces, creían que los difuntos se levantaban de sus sepulturas y deambulaban por las calles intentando vanamente introducirse en los templos y las casas, que se cerraban contra estos perturbados espíritus con cuerdas, zarzas y brea. El nombre de este festival, según la interpretación más lógica y natural, significa fiesta de las flores y el título va bien con el meollo de las ceremonias, si en esta época, como se pensaba, los pobres espíritus escapaban “de la estrecha morada” con las primeras flores”.

 

Este día, también, se efectuaban ofrendas de granos cocidos en el templo de Zeus.

 

Dos veces por año, los griegos celebraban la fiesta llamada Brumales (de un sobrenombre de Baco, Bromio, o del nombre de una nodriza de Baco, Bromé). Bromio era, asimismo, uno de los nombres esotéricos de Dionisos.

 

Las eleuterias tenían por objeto honrar los actos realizados a favor de la libertad, en especial, la de los esclavos, que en el transcurso de la celebración, eran a veces manumitidos. Los dioses patronos de estas fiestas, eran Eros, Zeus y Baco. Éste, como se sabe, era llamado por los romanos Liber Pater. En Grecia, Baco era llamado también Eleuterio, esto es, “libertador”, como Zeus.

 

Las epilenias eran parte de las fiestas vendimiales, donde se premiaban los más grandes racimos de uvas que presentaban los viñateros.

 

En Alea (Arcadia), sus habitantes rendían homenaje a Baco cada dos años con unas fiestas llamadas esciereias. En Palena (Acaya), se habían instituido unas fiestas nocturnas en honor a Baco. En las esquinas se colocaban toneles con vino, de los que el pueblo –que festejaba  con antorchas encendidas- pudiera beber libremente. Estos regocijos públicos se denominaron lampterias.

 

En la Élida, se honraba a Baco, con las fiestas tías.

 

Las trietéridas, de origen egipcio, fueron adoptadas en Beocia (y en Tracia), y tenían por objeto recordar el viaje del dios (Osiris = Baco = Dionisos) a las Indias. Se celebraban cada tres años y tenían un carácter orgiástico. Se denominan también trienales.

 

De origen ateniense son las fiestas vendimiales llamadas leneas. El nombre de estos pequeños fastos deriva del de los lagares. Las bacantes eran denominadas lenas, y Leneo fue sobrenombre de Baco y nombre de un hijo de Sileno. Atenienses eran también las coes.

 

Una vez al año, los viñateros organizaban las neoenias, en las cuales se probaba el vino nuevo y se hacían honras a Baco.

 

Las nictelias eran asimismo orgiásticas, y se desarrollaban en Atenas. Las vendimiales de la isla de Rodas se llamaban pancladias.

 

Melanto, rey de Mesenia y luego del Ática, en memoria del duelo que sostuvo con Xanto (a quien venció) y con el arbitraje de Baco, erigió un templo al dios del vino e instituyó en el Ática las fiestas apaturias.

 

Las iseneas honraban por igual a Ío y a Dionisio-Baco.

 

Las abaceas eran unas celebraciones de Asia Menor en homenaje a Baco, y tenían la particularidad de que en su transcurso los participantes no podían hablar. A esta curiosa circunstancia se debe el nombre que le pusieron los griegos.

 

Las paamilias se realizaban en Egipto; las liberalias (o liberales) se celebraban en Roma, en honor de Líber Pater y Líbera, el 17 de marzo. No tenían carácter orgiástico. Como hemos dicho, Líber era una de las formas latinas de Baco-Dionisos.

 

Las maiumas, de probable origen siríaco, se celebraban en Roma a la orilla del mar, en el mes de mayo, y honraban por igual a Baco y a Venus.

 

Tirbe (“confusión”) era otra fiesta griega en homenaje al hijo de Semele.

 

Las agripnidias se instituyeron para honrar a Baco en Arbela y Sicilia.

 

En Esparta, las sacerdotisas del dios celebraban unas pequeñas dionisíacas donde competían, entre ellas, en la carrera pedestre. Tenían lugar una vez al año.

 

Las haloas tenían lugar en Eleusis y en Atenas, y se celebraban en honor de Deméter (diosa de la agricultura), de su hija Koré (= Perséfona o Proserpina), y de Dionisos-Baco, esposo de Koré. Se ignora en qué consistían y cómo se desarrollaban, pero sin duda señalan la vinculación de Deméter y Dionisos como benefactores de la humanidad.

 

Las dioscurias, que se celebraban en Cirene, Esparta y otras ciudades, tenían por objeto honrar a Cástor y Pólux, pero se hacían coincidir con la fecha de las vendimias.

 

Fuente: Clara Luz Zaragoza. Historia y Mitología del vino. Baco. El Bosque Sagrado. Mundi Prensa. 1964.

Fuente Fotos: Helderdarocha. Brasil. Y Valenzapo. Pscoli. Mitología. Italia.





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