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1   La Syrah, su divulgación y origen
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La presunción de su origen asiático se ha extendido desde hace tiempo… pero ¿es real o no este origen? Por Raúl de la Mota.

En días recientes hemos leído con frecuencia en nuestra prensa, especializada o no sobre temas vitivinícolas, frecuentes  referencias  al cultivar vitícola Syrah, circunstancia que no es de extrañar, dada la notable difusión alcanzada por esta vid, en mérito a la indiscutible calidad de los vinos que produce.

 

Hasta aquí, por cierto, nada novedoso, pero lo que sí llama la atención, es la reiterada afirmación en buen número de estos comentarios  sobre el origen en Oriente Medio de la Syrah, procedencia sobre la cual tanto naturalistas como historiadores y ampelógrafos – sobre todo franceses -- apoyados sobre una copiosa documentación y no menos relevante investigación científica, disienten rotundamente.

 

La más sorprendente divulgación

 

Uno de los más recientes trabajos al respecto, lo debemos a Claude Valat (1) especialista vitícola de la ENSA de Montpelier, quien señala que la Syrah, cepa de notoria reputación, hasta relativamente hace poco tiempo  no ofreció, como otras variedades de la vid, una gran difusión  fuera de su área tradicional de cultivo.

 

“Esta área” – precisa – “que antes de la filoxera en Francia, se circunscribía a toda la región del Delfinado, después de la reconstitución de los viñedos se había limitado a las laderas bien expuestas del valle del Ródano, entre Vienne y Valence”.

Sin embargo, y como nos lo revela el destacado ampelógrafo J.M. Boursiquot (2), al analizar la evolución del encepado del viñedo francés, en los últimos 30 años es la Syrah, en particular, la cepa que ha logrado una propagación francamente espectacular, al punto de alcanzar las 27.000 ha cultivadas hasta l988, cuando 30 años antes, apenas se extendía a las 1602 hectáreas.

 

Pero lo sobresaliente es que la Syrah, restringida hasta entonces a los terruños septentrionales de su perímetro original, se ha expandido hacia  las regiones cálidas del sur de Francia. El motivo fundamental de esta propagación, se debe, según G. Ferraris y P. Broussous (3), a que la Syrah  es considerada en sus nuevos dominios como cultivar “mejorador”, como ocurre en el Languedoc, donde el mismo, mediante nuevas técnicas de vinificación, permite elaborar vinos de indiscutible calidad.

 

Esta exitosa divulgación de la Syrah, más allá de su comarca  primitiva, ha sido igualmente puesta de relieve por otro ampelógrafo de nombradía: P.Truel (4), al referirse al caso de Australia, donde este cultivar había ya logrado en 1979 superar las 10.000 ha y donde prospera en condiciones ecológicas muy diferentes de las europeas.

 

También P. Truel destaca  otra circunstancia interesante. En California (USA), se ha divulgado una variedad de la vid con la denominación de Petit Syrah. En realidad – puntualiza dicho autor – esta supuesta variedad, que hasta 1980 cubría en dicho país unas 6.000 ha, ha sido en verdad identificada como el conocido Durif, hecho comprobado por K. Hamel, para quien la verdadera Syrah  por entonces apenas llegaba a 139 ha.

 

Desde luego son muchos los países donde la Syrah ha encontrado favorable acogida: Suiza, Italia, etc, en el Continente europeo, más otros en latitudes como las nuestras. En la Argentina, por ejemplo, y conforme al mismo P. Truel, esta variedad aparece en su territorio alrededor del siglo XIX, donde su adaptación es excelente, si bien se debe a A.J. Alcalde su verdadera identificación en nuestros viñedos, donde hasta fecha no muy lejana se cultivaba bajo el nombre de Balsemina, denominación que en Italia corresponde a otra variedad de la vid, sin ninguna semejanza con la verdadera Syrah.

 

La filiación oriental

 

“Para muchos historiadores de la viticultura” – comenta C. Valat – “la Syrah habría sido importada a Francia desde regiones más o menos remotas, lejos de la cuenca mediterránea, concretamente de Medio Oriente, considerado como la cuna de la viticultura”.

 

Una prueba de esta tesis estaría fundamentada en su propio nombre: Syra, Sirah, Syrac….etc, amén de otros sinónimos como los enumerados por P. Galet (5), de Schiras, Serac, Petit Syras,Sérene o Sérone, Serine o Sereine, apelaciones todas ellas de franca connotación  oriental. Con igual criterio se sostiene su procedencia egipcia, de donde se habría introducido en época pretérita a las Galias vía Siracusa, de donde proviene su nombre.

 

Otros argumentan, con un poco más de precisión, que esta variedad es nativa de la localidad de Shiraz, en la antigua Persia. El inconveniente de esta premisa, nos advierte C. Valat, es que la verdadera Syrah, como uva de vinificar, no existe en el actual Iran. Es más, una autoridad en materia vitícola como es el Prof. Denis Boubals (1966), al describir minuciosamente el encepado del Azerbaijan iraní, puntualiza que la variedad allí conocida como Schirazi, corresponde a una uva de mesa blanca, dotada de racimos voluminosos, con gruesos granos, completamente distinta a la uva tinta de pequeños racimos y granos menudos de la Syrah de vinificar que conocemos.

 

Es igualmente curioso que un historiador del vino, tan profusa y autorizadamente documentado como Hugh Johnson (6), al relatar en bellas páginas la tradición de Shiraz: “la ciudad de las rosas, el vino y los poetas, emplazada en la región de Fars, en cercanías de Persépolis, menciona la reputación del vino que allí antaño se producía, pero sin relacionarlo con una variedad específica de la vid, como lo hace con otros vinos de relevante memoria.

 

Finalmente y para finalizar narraciones de esta índole, cita C.Valat el caso de una leyenda frecuentemente evocada, a la cual son fieles aún no pocos viñadores del Delfinado, según la cual hacia el año 1224, Henri Gaspar de Sterimberg, regresando de combatir en Tierra Santa, se habría detenido en la Capilla de Saint- Christophe dominando sobre el Ródano y en comarca del Tain, donde luego de construir una ermita, la circundó con un viñedo implantado con Syrah, mediante vástagos procedentes de Chipre.

 

El testimonio histórico y la investigación vitícola

 

Hacia 1964 – nos recuerda el mismo C.Valat – Jacques André y Louis Levadoux, conocidos y renombrados estudiosos de la viticultura, proponen una sólida tesis sobre el origen del cultivar Syrah, basados en una metódica y prolija investigación ampelográfica, cuyas conclusiones vertieron en una valiosa comunicación (7), en la cual nos revelan circunstancias ciertamente valiosas respecto a su ascendencia.

 

Sobre ambas márgenes del Ródano, comentan dichos autores, los Alóbrogos de una orilla, y los Helvecios de la otra, ya antes de nuestra Era se dedicaban con fortuna al cultivo de la vid y el comercio del vino, desde el momento que contaban con un importante viñedo en la región de Vienne, cuya extensión y prosperidad, es mencionada a principios del siglo I d.C.

 

Diversos historiadores dedicados a la indagación de antecedente sobre la Galia romana, concuerdan en que el viñedo de Vienne, producía un vino muy apreciado en aquellos tiempos, conocido como “ vino picatum”, obtenido de una vid distinguida  como “Vitis allobrogica”, cuyo fruto se caracterizaba por un gusto particular.

 

Roger Dion (8), un historiador y geógrafo, autor de una monumental historia sobre los orígenes del viñedo francés, escribe: “La actual división departamental (de Francia), ha separado el viñedo del Hermitage de aquel de la Cote-Rotie” –añadiendo- “ en la geografía vitícola, ambos se funden en un solo y mismo distrito, caracterizado por el cultivo de una noble cepa de tipo particular, llamada “ serine” en la Cote-Rotie y “ petit syra” en el Hermitage, desconocida en  viñedos más septentrionales.

 

En apoyo de esta afirmación de R. Dion, se pueden citar, entre otros, testimonios muy antiguos como el que nos ofrece Plinio el Viejo (H.N.XIV), quien comenta que: “ entre los años transcurridos desde la muerte de Virgilio” – Plinio escribe en el año 71 d.C y Virgilio había fallecido en el año 91 a.C – “ se ha visto aparecer  una nueva especie de vid, la que ha dado celebridad al territorio de Vienne sobre el Ródano, capital de los alóbrogos, llamada así mismo “allobrógica”, la que conviene a los climas fríos y madura con la heladas”

 

André y Levadoux han tratado de identificar esta “Vitis allobrógica”. Entre los textos  de autores romanos dedicados al tema, Marcial, por ejemplo, hacia el año 40 d.C, menciona el vino “ Picata Vienna”. Plutarco por su parte y casi en la misma época, cita el vino “poissé”, mientras Plinio describe sus pagos más reputados: “Taburnum, Sotanum y Ellicum”.

 

En opinión de André y Levadoux, parecería entonces que en el primer siglo d.C, existían en Vienne dos categorías de vino: uno procedente de vides no precisadas con sabor a pez (resinosos), conforme a los gustos de la época, y otro obtenido de una cepa cuyas uvas tenían un gusto natural a pez (picatum), es decir, derivado de la “Vitis allobrogica“.

 

“En la antigua Alobrógica  (Delfinado, Savoia), nos dice C.Valat, “existe aún hoy, un encepado indígena, cuyas variedades más difundidas son la Syrah, a lo largo del valle rodaniano – de Vienne a Valence – y la Mondeuse, cultivada principalmente en Savoia”.

 

“Por todo ello” – añade el autor mencionado – “es entonces más que probable que la Syrah sea originaria de la región rodaniana septentrional, sobre todo en la conocida como Delfinado”, para luego afirmar: “En nuestros días existe aún en esta región, un encepado primigenio, descendiente sin duda alguna de la espontánea población de primitivas “lambruscas”.

 

Conclusiones.

 

En definitiva, tanto el testimonio de historiadores, como las investigaciones ampelográficas, entre ellas las arriba mencionadas, nos inducen a la prudencia en cuanto adjudicar un origen asiático al cultivar Syrah de la vid, ya que como hemos visto, autorizadas opiniones niegan tal procedencia. Desde luego y respecto a dicha variedad, quedan aún muchos detalles que omitimos por su extensión, ya sean estos vitícolas como enológicos. Sin embargo estimamos conveniente referirnos por caso a la notable variabilidad que demuestra la Syrah aún dentro del área original de su cultivo y la consiguiente fluctuación en lo relacionado con las características de los vinos obtenidos.

 

Si bien para Robert Parker  Jr (11), los vinos producidos con la Syrah en el Ródano septentrional, son “los mas suntuosos del mundo”, en otros parajes o latitudes ofrece igualmente vinos de gran personalidad e indiscutible calidad. En este sentido se trata de no pretender similitudes con los rodanianos, sino establecer su cultivo en las mejores situaciones posibles, sometiendo su producción a métodos depurados y racionales de vinificación.

 

                                                                                                                                

 

BIBLIOGRAFIA

      

1)       Claude Valat.“ Les origines de la Syrah et son développement en France” . Le Progres Agricole et Viticole N°17 – 1992.

2)       J.M. Boursiquot: “ Evolution de l´encépagement du vignoble francais au cours des trentes dernieres années “ . Le Progres Agricole et Viticole N° 1 – 1990

3)       G.Ferraris y P. Broussous: “ Etude des comportament des vins de Syrah en zone AOC du Languedoc”. Le Progres Agricole et Viticole” N° 19 – 1992

4)       P.Truel: “ La Syrah dans le monde – Présentation des vignobles”. Le Progres Agricole et Viticole N° 17 – 1992

5)       Pierre Galet: “Cépages et Vignobles de France” T ll – 2° Edition – Imprimerie Ch Dehan. Montpellier- 1990

6)       Hugh Johnson: “ Une histoire Mondiale du Vin” . Hachette – 1990

 

7)  André J et Levadoux L – 1964 “ La Vigne et le vin des Allobroges. “ Journal

     des Savants”

8)  Roger Dion : “ Histoire de la Vigne et du Vin en France – Des origines au

     XlX Siecle” Paris – 1959

9)       Louis Levadoux: “ Les populations sauvages et cultivées de Vitis vinífera L. “ Annales de l¨Amelioration des Plantes” l956.

10)   Mario Fregoni: “ Origines de la Vigne et de la Viticulture” . Musumeci Editeur – 1991

11)   Robert Parker “ Les vins de la Vallée du Rhone”. Ed. Solar 1998





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